Mi confrontación con
la docencia
Por: Rosa Alejandra de Jesús Silva Velázquez
El buen maestro trasciende positivamente en
sus alumnos…
Desde los 11 años de edad ayudaba a niños
menores que yo a ponerse al corriente en sus materias; a los 14 años colabore
en el INEA alfabetizando adultos; estas dos actividades me ayudaron a
identificar el gusto por la docencia. Por lo tanto me considero docente por
vocación.
A
los 18 años, al tener la primera oportunidad, inicie formalmente y por iniciativa
propia, a dar clases a nivel secundaria, impartiendo la materia de orientación
vocacional, en una institución particular; después de esa primera experiencia a
la fecha, he sido profesora desde nivel medio básico hasta nivel profesional;
por lo que puedo asegurar que soy docente de vocación, pues disfruto estar
frente a grupo, me gusta la relación continua con las personas, considero que
es una oportunidad para estar en contacto directo con quienes son el futuro de
mi país; me alimenta colaborar a formar personas contribuyendo positivamente a
mejorar su calidad de vida en todos los niveles, (profesional, económicamente,
físicamente, pero sobre todo en forma personal), pues estoy convencida de que
un ser humano con una rica, positiva, eficaz, congruente y dirigida instrucción
será alguien que puede influir favorablemente a quienes están en contacto con
él, en cualquiera de los ambientes en los que se desenvuelva.
Lo señalado anteriormente, se fue
enriqueciendo a lo largo de mi formación universitaria y posteriormente con mi
experiencia profesional, soy Licenciada en Psicología, egresada de la UNAM, con
la especialidad en terapia familiar y Tanatología, y pude vislumbrar que muchas
de las situaciones traumáticas que las personas reflejan en su vida adulta
pudieron ser detectadas y atendidas en forma oportuna y eficaz en su etapa de
estudiantes.
Pero no todo ha sido fácil en esta tarea
de contribuir en la formación de un feliz ser humano y un buen ciudadano, pues
la burocracia, el exceso de trámites y el no contar con los tiempos para
evaluar adecuadamente, impiden dar un mejor servicio.
Sé, por
experiencia personal, que es importante que nuestro trabajo nos agrade y,
encontrar motivaciones continuamente para disfrutar y realizar con agrado nuestra
labor es importante, ya que esto permitirá que nuestros alumnos vean un ser
congruente; no olvidemos que para ellos somos un modelo a seguir. Recuerdo los
maestros que marcaron positivamente mi vida, profesores de quienes aun tengo
presente su nombre, pero sobre todo su estilo de enseñanza, y algunos
aprendizajes que de ellos obtuve, considero que he retomado aspectos de cada
uno de ellos para impartir mi clase. Son personas que influyen en mi identidad
profesional, como lo señala Esteve[1].
Sin embargo también encontramos la contracara aquellos docentes que lo único
que nos dejaron es un mal sabor de boca.
Considero que también
es importante tomar en cuenta que nuestros jóvenes pasan durante la semana 40
hrs de su vida en la escuela, por lo tanto, en ella no solo reciben conocimiento
e instrucción, sino también de aprenden valores, estilos de
comportamiento, entre muchas otras
cosas, es como su segunda casa, esta
oportunidad se debe aprovechar.
Mi experiencia como
alumno en la maestría y en la especialidad por línea me permite percatarme que como
alumnos arrastramos muchos vicios de nuestra época de estudiantes y para
desgracia de nuestros alumnos los arrastramos con ellos queremos que nos
enseñen diciéndonos como hacer las cosas y todo esto está en contra de la manera en la que hoy tenemos que enseñar, el
esfuerzo por darnos buenos formadores no llega a buen fin en muchos casos es se
refleja en la deserción.
Concluyo que después de compartir mi experiencia con
respecto a mi labor como docente, leer cada
una de los mis compañeros y la
del profesor José Manuel Esteve, considero que es importante poner atención los
siguientes aspectos:
ü Atender a las
necesidades de los profesores que ya están insertados en el sistema,
capacitarlos en forma inmediata, así mismo cubrir estas carencias en la nuevas
generaciones
ü Siempre se debe tomar en cuenta el contexto en el
ejercicio de la docencia la vida del docente
ü Siempre tener
presente que nuestra materia prima son “seres humanos”
Reitero que para mi ser docente es la oportunidad de
interactuar en forma directa con las personas y proveer conocimiento; es una
forma de trascender a través de los alumnos, llenarse de satisfacciones con
respecto a sus logros; es acompañar al otro en su camino por la vida; sentir al
humano como un barro que se puede transformar. Y me es grato conocer que estoy en comunión
con mis compañeros del aula virtual en cuanto al ejerció de nuestra labor
docente.
[1] José
Manuel Esteve. “La aventura de ser maestro” Ponencia presentada en las XXXI
Jornadas de Centros Educativos .Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Estimada Ale:
ResponderEliminarTe hago un comentario sobre lo que nos compartes en tu texto.
Veo que tienes, no sólo vocación docente, sino que, además, tienes un perfil profesional que enriquece tu manera de transmitir conocimientos; considero que ese debería de ser el estandar del perfil del docente.
Por otra parte, considero que una vez concluida la educación secundaria, sólo deberían de estar en las aulas aquellas personas que tienen el deseo de seguir estudiando y sacar a quienes por diversas razones ya no quieren hacerlo; esto ayudría a que la deserción fuera menor, de entrada, simplemente por estadística y en segundo lugar por que la influencia negativa se reduciría; más creo que esto no sucedrá en un futuro próximo, pues el gobierno no renunciará al número estadístico que representan los muchachos que mantienen en las aulas de manera fraudulenta.
Nos leemos pronto.
Amiga:
ResponderEliminarSobre lo que nos dices acerca de como somos los maestros cuando volvemos a ser estudiantes, tienes razon. Hacemos muchas cosas que pedidmos no hagan nuestros alumnos.
Debemos de esforzarnos por ser más congruentes para tener la autoridad moral que nuestra labor exige.